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Entre minutos y horas (V)

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Por un momento tembló sobre la cuerda que la sujetaba los pies, donde se vio pisando sobre ella a una altura que podría caer en picado si no se sostenía. Sus manos retorcían sus pezones con fuerza, estaba a punto de gritar cuando sintió el cuero sobre su piel recorriendo sus vértebras hasta llegar a su coño donde de nuevo sintió aquel zass sonoro, ahora era una fusta y cada vez que ella se retorcía de placer volvía a impactar contra sus nalgas y muslos mientras él seguía cavalgándola como si fuera su yegua, la cogió por las manos llevándoselas a la espalda y la ordenó que le ofreciera su coño, apoyó su rostro contra el colchón y alzó sus nalgas con las piernas bien abiertas; sintió como introducía de nuevo un dedo, dos, en su vulva. Andrea sintió vergüenza por estar tan húmeda, sus dedos entraban y salían, a su oído le susurraba estás muy húmeda putita, aquellas palabras la humedecían aún más, estaba a punto de explotar y aquel hombre no hacía más que martirizarla, de pronto notó como…

Entre minutos y horas (IV)

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Andrea se vio con su miembro golpeando su boca hasta sentir como sus testículos oprimir sus labios, follaba su boca sin contemplación, no importaba aquellas arcadas que la daban, el seguía arremetiendo con dureza hasta vaciarse por completo dentro de ella. Andrea no recordaba en qué momento aquel hombre la despojó de sus ropas cuando se vio sobre la cama boca abajo mientras él ya tenía de nuevo su verga golpeando con fuerza contra las paredes de sus entrañas, estaba caliente como una perra y sentía como sus flujos iban manando por entre sus muslos, estaba a punto de correrse cuando Ángel sacó de nuevo erecto y agarrándola por su vientre la colocó a cuatro patas, no dejaba de presionar su clítoris al mismo tiempo que la introducía un dedo, dos, Andrea no quería que parara, necesitaba correrse, pero él no parecía darle ese gusto, sintió como un zass sonaba en sus nalgas, mientras la arremetía con toda su fuerza hasta tocar de nuevo las paredes de sus entrañas, por un momento quedó suspe…

Entre minutos y horas (III)

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El trayecto fue de lo más silencioso, no salió palabra de sus labios, pero si se sentía sus repiraciones aceleradas. El trayecto duró poco más de media hora, de vez en cuando miraba a que velocidad iban, tenía tanta prisa por llegar como ella, entraron en una bonita urbanización en la sierra, toda ella rodeada por sus montañas, se fueron adentrando hasta llegar a una casa, paró el coche y se bajó abrir la puerta, recorrimos la entrada hasta llegar a una casita con jardín, bajamos del coche, sacó mi maleta y unas cosas que llevaba, subimos los cuatro peldaños que separaban el porche de la entrada, metió la llave y entramos dentro.Andrea no recordaba en qué instante aquel hombre había dejado las cosas cuando se vio rodeada por sus brazos desde atrás y sus manos enormes acariciaban con fuerza sus montículos tratando de zafarse de su fina blusa. Trató girar la cabeza mientras sentía como su boca recorría su cuello, Andrea quería sellar sus labios y buscaba su boca, agarrándola fuerte la l…

Entre minutos y horas (II)

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Allí parada, metió su mano en el bolso y sacó su móvil, había pasado solo un minuto,un minuto y ya se estaba volviendo loca. Tal vez esté buscando hueco para dejar el coche se dijo, mejor lo llamaría, apenas comenzó a mirar en el móvil, sintió como un remolino recorría todo su cuerpo, sus manos y piernas temblaban y fue entonces cuando giró su cabeza a la derecha y vió como unas piernas avanzaban hacia ella, miró hacia arriba y allí estaba, avanzando con paso firme e igual de nervioso que ella, Andrea soltó su maleta y corrió hacia el envolviendola con un abrazo inmenso, pudo sentir como su corazón latía al unisono, no hubo beso, solo ese abrazo y un Por fin. Quedaron así unos minutos en total silencio, sentía los pasos de la gente, unos iban y otros volvían, pero ni siquiera eso, los separó de aquel abrazo,cuando por fin se separaron y pudieron mirarse a los ojos, una sonrisa salió de sus labios con deseo, por un momento la magia de sus miradas les envolvió hasta sentir como agarraba…

Entre minutos y horas (I)

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Un clip de su móvil la hizo volver a la realidad, abrió los mensajes, ¿cuanto te queda? tienes que estar al llegar, cuando llegues subes las escaleras, hay dos salidas, una a tu derecha y otra a tu izquierda, sal por la izquierda, en frente verás un parking, yo estaré esperando. De nuevo su corazón parecía una montaña rusa al ver como se iba adentrando el tren en la estación  tantas emociones encontradas y apenas unos minutos la separaban de saber si aquel amor que sentía, sería igual de fuerte cuando por fin estuvieran frente a frente.Llevaba consigo una pequeña maleta donde había guardado lo imprescindible para pasar veinticuatro horas con Angel, el le había dicho que dormiría en su casa cuando Andrea le dijo que debía mirar un hotel.
Por fin estaba en aquellas escaleras mecánicas, sacó su móvil y volvió a leer su mensaje, quería estar segura de salir por el lado correcto y no equivocarse. Ya arriba sus piernas giraron a su izquierda por un largo pasillo que hacia ponerla más nervios…

Entre minutos y horas

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Ya no había marcha atrás, demasiado tiempo esperando que llegase ese día,  necesitaba sentir en su piel todo lo que le había hecho sentir con tan solo su voz y sus letras, demasiado tiempo esperando ese momento y ahora había llegado la ocasión, Ángel le había dicho de verse en persona, no podía dar marcha atrás, había soñado con ese día todos y cada uno de los cuatro años desde el día en que Ángel apareció en su vida, habían pasado horas y horas hablando, incluso Andrea había sentido su cuerpo al borde del precipicio cada vez que Ángel la llevaba a conocer las galaxias.

Cerró la puerta y se dirigió al taxi que la esperaba para llegar al ave, seiscientos kilómetros no era nada para lo que había esperado durante todos esos años.

Sintió como el ave cogía velocidad, la misma velocidad que sentía su corazón palpitante, apenas eran dos horas y media de trayecto, pero Andrea lo sintió como una eternidad, ¿qué eran seiscientos kilómetros ahora? Trató de cerrar los ojos mientras de fondo sona…

SusTento

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Y Fui  consonante en tus labios
que se mece
al adverbio de tu boca
para luego convertirme
en sílaba
al calor de tus manos
que se mece y cambia
de color.